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| El Castillo de Madruzzo (p.2/3) |
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El primero en asumir el título de Señor de Madruzzo fue Giangaudenzio, nacido en 1480. Fue con él que la segunda familia de los Madruzzo comenzó la ascensión que la habría llevado en el Quinientos al ápice de su fama y a él se deben los trabajos de restauración, sobreelevación y ampliación que transformaron a la severa fortaleza de Madruzzo en la elegante residencia principesca.
Su fortuna se construyó a la sombra del príncipe obispo de Trento, Bernardo Clesio, del cual fue ecónomo y procurador general en la dieta de Worms en presencia de Carlos V.
Giangaudenzio se distinguió también durante la represión de la revuelta campesina que, comenzada en 1524 en Stuhlingen, en la Selva Negra, se había luego extendido a Renania, Franconia y Turingia y en 1525 había llegado también al Tirol. Como comisario para la defensa del principado de Trento el señor de Madruzzo contribuyó a sedar la revuelta, que había llevado al asedio de la ciudad y a la fuga del mismo Clesio. |
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Fue además uno de los protagonistas de las batallas de Pavía, donde las tropas de Carlos V derrotaron al rey de Francia Francisco I y recibió, primero entre los tridentinos, el titulo de barón otorgado por Fernando I, rey de los romanos, del cual era consejero.
Pero fue con uno de los hijos que Giangaudenzio tuvo con Eufemia de Sporenberg, Cristoforo, que la familia Madruzo alcanzó el máximo de su fama.
Tradiciones de espléndido fasto distinguieron al nuevo principado episcopal: riqueza, relaciones, cargos políticos y militares, influenciaron a todo el mundo de entonces. Comenzaban los años que vieron como protagonistas de la historia tridentina a los cuatro famosos Madruzzo, los obispos Cristoforo (1512 1578), Ludovico (1532 1600), Carlo Gaudenzio (1562 1629) y Carlo Emanuele (1599 1658).
La nueva residencia se usaba para acoger a los grandes personajes que, pasando por Trento, hacían la Historia de la atormentada Europa de la época. Fue el escenario de algunas fases del Concilio de Trento (1545 1565), un escenario coronado por estadías con memorables recepciones y célebres banquetes, a uno de los cuales participó el Conde de Luna, embajador de Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano (1500 1558).
Nacido en el castillo de Madruzzo el 5 de julio de 1512, Cristoforo, a los veintiséis años, fue designado Obispo y Príncipe de Trento a la muerte de Bernardo Clesio. Tres años después se convirtió en administrador del obispado de Bressanone y en 1543 fue nombrado Cardenal por el papa Pablo III. |
| Hombre orgulloso y de grandes ambiciones, Cristoforo fue el primero de su Casa en detentar el cargo de príncipe obispo que, transmitido con una atenta política paternalista, permanecerá durante más de un siglo como prerrogativa de la familia Madruzzo.
De él nos ha llegado un retrato contradictorio: profundamente consciente de su dignidad episcopal, pero también, como hombre del Renacimiento, de su condición principesca, quiso emular a su predecesor siguiendo las tradiciones de magnificencia y grandeza de la curia episcopal tridentina. Su vasta y refinada cultura y sus numerosos vínculos con el mundo literario y artístico de la Italia de la época, le permitieron además rodearse de un séquito que era considerado una de las más espléndidas cortes cardenalicias del Quinientos en Roma.
Fue también un político hábil y sensato, fiel a la causa de Austria para la cual desempeñó numerosos encargos delicados: en 1540 fue por Carlos V a Bélgica y en 1541 a Venecia; intervino en la dieta de Augusta; en 1556 fue designado por Felipe II lugarteniente y gobernador de Milán, después de la partida del Duque de Alba; en 1561 fue nombrado legado apostólico de Pío VI en las Marcas por haber logrado allanar algunas disputas entre los Habsburgo y la corte Farnese. Se murmuraba con irónico desprecio que estaba movido sólo por el deseo de llegar a ser papa.
El acontecimiento más notable de su episcopado fue la apertura en Trento, en 1545, del famoso Concilio, en el cual Madruzzo participó muy activamente, contraponiéndose a menudo a ese cardenal del Monte, legado apostólico, que en 1550 se convertirá en papa con el nombre de Julio II.
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